La iniciativa, presentada como el «Plan de reparación histórica de los ahorros de los argentinos», busca que los ciudadanos puedan utilizar sus ahorros, principalmente en dólares, sin tener que dar explicaciones sobre su origen.
Este mecanismo representa un intento por atraer divisas que actualmente se encuentran fuera del sistema formal.
Analistas económicos han identificado varios objetivos clave detrás de esta estrategia oficial. Según un análisis de GMA Capital, se persiguen al menos cinco metas fundamentales:
1. Engrosar los depósitos en dólares y las reservas: Se estima que los argentinos poseen una significativa cantidad de dólares fuera del sistema, con cifras que varían entre USD 213.000 millones y USD 246.000 millones. Recuperar una porción de este stock es un objetivo central para la actual administración. La formalización de estos dólares implicaría un incremento en los depósitos privados, lo que a su vez redundaría en mayores encajes bancarios y, consecuentemente, en una suba de las reservas del Banco Central.
2. Favorecer la remonetización en dólares: Facilitar el uso transaccional del dólar propiciaría un aumento en las operaciones de compraventa en moneda extranjera y, por ende, una mayor circulación de la divisa. Esto contribuiría al proceso de remonetización buscado por el Gobierno y a una transición hacia un esquema bimonetario, donde las transacciones en dólares se vuelvan más habituales, posiblemente reduciendo la dependencia del pago 100% en efectivo.
3. Fomentar el crédito privado: Argentina presenta uno de los niveles de crédito más bajos de la región en relación con su Producto Interno Bruto, por debajo del 20%5. La historia de desbalances económicos y la inestabilidad macroeconómica han hecho que tomar posiciones a largo plazo como prestamista sea muy riesgoso. (Si bien las fuentes no detallan cómo la formalización del dólar directamente fomenta el crédito, la idea general es que un sistema financiero con más depósitos podría tener mayor capacidad de prestar).
4. Impulsar la actividad económica: La recuperación de los salarios, sumada a una posible mejora del crédito y del historial crediticio, podría dar un espaldarazo al consumo. Esta medida se suma a otras acciones gubernamentales, como la derogación de regímenes de información sobre compras con tarjetas, operaciones de vehículos o transferencias de propiedades, lo que podría traccionar la actividad económica y ayudar al país a salir de un ciclo de estancamiento que lleva años.
5. Aumentar la productividad de la economía: Más allá de buscar una recuperación económica rápida sin afectar la inflación o el tipo de cambio, estas medidas también apuntan a simplificar la burocracia y fomentar la eficiencia. Argentina ha experimentado una caída significativa en su productividad total de los factores en las últimas décadas, atribuida a la retracción de la inversión y la falta de ahorro.
Diversos analistas han brindado sus perspectivas sobre estas disposiciones. Roberto Geretto de Adcap Grupo Financiero señala que las medidas facilitan las transacciones en dólares al flexibilizar restricciones y requerimientos de información. Considera que, de ser exitosas, podrían derivar en una mayor bancarización y, eventualmente, en más préstamos. Sin embargo, el gran desafío es cambiar la cultura argentina, que concibe al dólar como moneda de ahorro y no de transacciones cotidianas.
Un informe de Invecq Consultora Económica sugiere que las nuevas normas administrativas son razonables para reducir cargas innecesarias. No obstante, la consultora advierte que mezclar estos anuncios con referencias a una posible suspensión de la justificación patrimonial a efectos impositivos podría carecer de fundamento legal y que la comunicación oficial podría generar malentendidos.
El economista Marcos Victorica destaca que la iniciativa es un paso interesante contra la informalidad, pero subraya que la condición necesaria para desterrarla es el acceso al crédito. Argumenta que, con tasas razonables, las personas optarán por estar en regla para demostrar ingresos y acceder a financiación, siendo este el principal incentivo para formalizar los ahorros.
Por su parte, el economista Gustavo Ber estima que una mayor oferta de dólares proveniente del uso de estos ahorros, combinada con la liquidación de exportaciones y otras fuentes, podría mantener una oferta firme para el dólar. Considera que el precio de la divisa podría continuar un descenso gradual, acercándose o incluso perforando el nivel de los 1.100 pesos en el corto plazo. Balanz Capital muestra una mirada positiva respecto a la renta fija soberana en dólares, previendo una compresión de los spreads.
Finalmente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recordado que cualquier medida para fomentar el uso de activos no declarados debe cumplir con los estándares internacionales contra el lavado de dinero. No obstante, los analistas consultados indican que, por el momento, las disposiciones anunciadas se apegan a dichas normas y no entran en conflicto con lo establecido por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
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