El precio del aceite de soja, una de las principales exportaciones industrializadas de Argentina, experimentó un salto superior al 11% entre el viernes 13 y el lunes 16 de junio en el mercado de Chicago. Este incremento sin precedentes desde 2022 responde directamente a una propuesta regulatoria de la administración de Donald Trump en Estados Unidos, que busca impulsar el uso interno de insumos vegetales para combustibles renovables.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE. UU. ha presentado una propuesta para incrementar significativamente la cantidad de biocombustibles que deben mezclarse con combustibles fósiles en los próximos años. Para 2026, el nuevo objetivo de mezcla se fijó en 24.020 millones de galones, y en 24.460 millones para 2027, lo que representa un aumento de casi el 8% respecto a la meta de 2025.
Dentro de este mandato, el aceite de soja adquiere un papel central, especialmente en la categoría de biocombustibles avanzados, que incluye el biodiésel. La nueva meta para esta categoría se disparó un 67%, pasando de 3.350 millones de galones en 2025 a 5.610 millones en 2026 y 5.860 millones en 2027.
Cambios Regulatorios y Estímulo a la Producción Doméstica
Las modificaciones no se limitan solo a las cantidades exigidas. La EPA también propuso un rediseño en la forma de contabilizar los volúmenes y otorgar los créditos RINs (Renewable Identification Numbers), que son certificados negociables para demostrar el cumplimiento de los mandatos de mezcla.
Un punto crucial de este nuevo sistema es que los biocombustibles importados o elaborados con materias primas extranjeras recibirán solo la mitad de los créditos RINs en comparación con sus equivalentes producidos internamente con insumos locales. Esta medida busca directamente incentivar el uso de insumos agrícolas estadounidenses y reducir la participación de aceites de terceros países. Además, los volúmenes exigidos ahora se medirán en RIN equivalentes, y se han definido nuevos factores de equivalencia para combustibles como el diésel renovable (1,6 RINs por galón).
Impacto en los Mercados y la Competitividad
Analistas de mercado confirmaron que estas medidas impactaron directamente las expectativas sobre la demanda de insumos como el aceite de soja, impulsando sus cotizaciones. El viernes, los contratos de julio del aceite de soja en la Bolsa de Chicago treparon 6%, alcanzando los 1.112 dólares por tonelada, y el lunes consolidaron un alza acumulada del 11%, llegando a 1.164 dólares por tonelada. El contrato ÑUS Soybean Oil (ZLN5) cerró el lunes con una suba diaria del 7,70%, negociándose a 54,51 centavos por libra.
La suba del precio del petróleo crudo, impulsada por un nuevo episodio de conflicto en Medio Oriente, también contribuyó a esta tendencia alcista. Los futuros del crudo Brent para agosto subieron 7,26%, cerrando el viernes en 74,1 dólares por barril. Según Darren Lim, analista de Phillip Nova, “los biocombustibles se vuelven más competitivos cuando suben los precios del crudo, lo que genera una migración en la demanda desde los combustibles fósiles”.
Este efecto dominó se extendió a otros aceites vegetales. En Malasia, el precio del aceite de palma subió por encima de los 4.000 ringgit por tonelada, con un aumento intradiario del 4,1%, dada su competencia con el aceite de soja como insumo para biocombustibles en Asia.
La medida de la EPA también busca mitigar los riesgos de fraude con insumos importados, como el aceite reciclado o el aceite de cocina usado de China, que ingresan al sistema bajo condiciones poco claras. Para ello, se proponen requisitos adicionales de trazabilidad y documentación obligatorios para todos los actores del mercado.
Oportunidades y Desafíos para Argentina
En este nuevo escenario, los cambios introducidos por Estados Unidos podrían representar una oportunidad significativa para la industria aceitera argentina. Argentina se distingue por procesar internamente la mayor parte de su soja, produciendo harina y aceite de soja como sus principales exportaciones del complejo sojero. Para que la oportunidad se materialice, el alza de precios deberá trasladarse al valor FOB argentino, y los principales destinos del aceite de soja nacional –como India, Bangladesh, Perú, Egipto y Argelia– deberán mantener o ampliar su demanda.
Además, la menor competitividad de los aceites importados en Estados Unidos podría desviar parte de la demanda global hacia productos de origen sudamericano, especialmente en mercados no sujetos a las regulaciones de la EPA. El monitoreo del diferencial de precios entre el aceite de soja y otros competidores como el aceite de canola canadiense o el aceite de palma malayo será crucial.
Reacciones y Perspectivas Políticas
La estrategia energética de la administración Trump, enfocada en reducir la dependencia externa y fortalecer el consumo de energía de origen agrícola, ha generado reacciones encontradas. La senadora Joni Ernst, republicana de Iowa —uno de los mayores estados productores de soja en EE. UU.—, celebró la medida como una prueba del compromiso de la administración con la «América rural».
En contraste, la Fueling American Jobs Coalition, que agrupa a refinerías independientes, expresó su rechazo, argumentando que los nuevos mandatos amenazan la viabilidad de las últimas refinerías independientes en suelo estadounidense. El mercado de futuros del aceite de soja en Chicago, según analistas, comenzará a reflejar con mayor intensidad las condiciones específicas del mercado estadounidense debido a la distorsión que introduce la penalización a los productos importados. Esto exigirá a los operadores prestar más atención a los precios físicos del producto en Sudamérica y Europa para captar las señales reales de la oferta y demanda global.
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