Según la firma global MSCI Argentina sigue aislada del mercado global y la categorizan como «standalone»

La firma global MSCI mantuvo a Argentina en la categoría «standalone» por no cumplir con requisitos clave de liquidez y acceso para inversores. La decisión prolonga el «limbo financiero» del país, limitando la entrada de flujos institucionales y elevando la percepción de riesgo.

MSCI (Morgan Stanley Capital International), la firma global que elabora uno de los índices bursátiles más seguidos, ha ratificado la clasificación de Argentina como mercado “standalone”. El país permanece en esta categoría desde 2021, tras ser degradado por el endurecimiento de las restricciones cambiarias y los obstáculos para inversores extranjeros. La resolución de MSCI, que era esperada por el mercado local y diluyó las expectativas generadas por la flexibilización del cepo al dólar en abril, causó una caída de hasta el 5% en los ADRs argentinos.

Según la «Market Accessibility Review» de MSCI, Argentina aún no cumple con los criterios mínimos en términos de liquidez, acceso al mercado y marco regulatorio. Entre los puntos críticos señalados, el informe subraya la ausencia de un mercado cambiario offshore eficiente y la persistencia de obstáculos que afectan la operativa de los inversores institucionales, a pesar de algunas flexibilizaciones recientes.

Además, la calificadora cuestionó la limitada disponibilidad de información corporativa en inglés, lo que dificulta la igualdad de condiciones para el análisis de compañías locales. También se señalaron intervenciones estatales que «pusieron en duda la estabilidad de una economía de mercado libre», la falta de competencia entre brokers, los costos elevados de transacción y el bajo acceso a instrumentos bursátiles.

Ser clasificado como «standalone» implica que un país no cumple los requisitos básicos de liquidez, acceso operativo y entorno normativo, siendo una suerte de «limbo financiero». Esto tiene un impacto directo: los fondos que replican índices importantes como el MSCI Emerging Markets o el MSCI Frontier Markets no incluyen acciones de países «standalone». En consecuencia, Argentina experimenta una menor exposición internacional, un reducido ingreso de flujos institucionales y una percepción de riesgo más elevada. Esta situación no solo afecta la renta variable, sino que también disminuye la visibilidad del país ante bancos globales y proveedores de servicios financieros.

Si bien Argentina figura como «emergente» en otros rankings, como el EMB de J.P. Morgan para deuda soberana, la perspectiva de MSCI sigue siendo una referencia obligada para los inversores de renta variable. La revisión anual subraya que, pese a los cambios de gobierno y el giro promercado, la confianza externa tarda en reconstruirse y que las reformas estructurales deben ir acompañadas de mejoras operativas, regulatorias y de transparencia para que Argentina vuelva al radar de los grandes inversores globales.


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